hurra, mr. monkey!
Cuando Mr. Monkey visitó aquel país su risa brillaba de estupidez; yo le miraba y sentía el curioso pánico de ver a un caballo sin dientes; sus brazos se movían castrenses como si les fuese prohibido el roce con el cuerpo por una obesidad que no tenía, mientras sus pequeñas piernas se agitaban como las de un muñeco tamborilero para llegar el primero a ningún sitio. La coordinación de su cuerpo era perfectamente anormal; se movía como una persona de dimensiones descomunales, cuando el tamaño de su cuerpo no excedía cualquier puerta infantil de tiendas imaginarium. Su forma de caminar podría calificarse de espiral, era como si con ella pretendiese abarcar todo su entorno y hacerlo suyo. Esto no llamaría necesariamente la atención si no fuese porque Mr. Monkey padece una aparente enfermedad relacionada con la conducta. Hasta la fecha la ciencia no se ha pronunciado claramente sobre si el comportamiento de Mr.Monkey es de persona, animal o lo que es más probable: cosa. No se conocen casos de cosas que puedan tener comportamiento salvo el de Mr. Monkey, en estudio. El método científico con el que se trabaja es el de la falsación popperiano, y en este sentido los científicos parecen descartar ya claramente que se trate de una persona, ni de un animal. Mr. Monkey carece de Estética, en el sentido amplio de la palabra, diríamos que en el de saber estar en el mundo, y lo que es más grave: de sentido Ético. Estas dos carencias convierten a esta supuesta cosa en algo camuflado en ejecutivo con un comportamiento intelectual infinitamente inferior al de una marioneta. La actividad principal de Mr.Monkey es escupir pensamientos, salpicando continuamente a todo aquel que se encuentre en un radio cercano; se trata de algo arriesgado para su presupuesto en ropa interior, ya que la excitación que le producen sus propias ideas supera con creces a las del rozamiento sexual y ello debe jugarle más de una mala (o buena) pasada al día. En cualquier caso Mr.Monkey goza del reconocimiento social conseguido a través de la más lamentable de las maneras: la compensación económica; y aprovecha precisamente este status para perder cualquier tipo de vergüenza o sentido del ridículo, de ahí que sea un elemento de la naturaleza sin la más mínima perspectiva de sí mismo. No obstante, demos un hurra para que continúe el espectáculo grotesco de la existencia de Mr.Monkey y pongamos así nuestro granito de arena a su suicidio social.
Surely you are insulting the noble primates by naming him Mr. Monkey... I think an ape would have far more integrity than most humans...
ResponderEliminarsure I am!!! sorry, monkeys!!!
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